lunes, 7 de noviembre de 2011
EL CABALLERO LABRIEGO
Es inútil cuanto intento,
se hace por olvidar
lo que graba el pensamiento,
cuando se empieza a pensar.
Y en mi pensamiento en flor,
grabó el pérfido destino
el anónimo dolor,
de mi hermano campesino.
Con él, he saboreado,
la constancia de su penas
y con él, arrastrado,
el peso de sus cadenas.
Siendo el ser sin excepción,
que más tiene que sufrir
es el que más ilusión,
le pone siempre al vivir.
El ser al que nadie nombra,
y del que nada se escribe
y sólo calor recibe
del sol que traza su sombra.
Es ser que de otro modo,
no sabe ganar el pan
y tiene que darlo todo,
y tomar lo que le dan.
De su estado se apodera,
tan noble gentil lo cuera
que le hace pasajera,
tan pesada desventura.
Contra partidas normales,
son para él, los reveses
y los más elementales,
considera pequeñeces.
Para él, el tiempo es oro,
y auque la escasez le abrume
la tierra que lo consume,
sigue siendo su tesoro.
Sus virtudes canto a coro,
porque es digno de alabanza
como arquetipo semblanza,
del labriego caballero
que perdiendo siempre el juego
nunca pierde la esperanza.
José Sancho Rodríguez
jueves, 3 de noviembre de 2011
BESO APRENDIDO
Tú, que cual la perdiz,
la alondra y la paloma
creciste tan feliz,
siempre de loma en loma.
En tu rostro campea,
la singular belleza
de todo lo que crea,
la gran Naturaleza.
Y al verte de ese modo,
natural, esplendor tanto
vino a besarte, todo,
el reino del encanto.
Te besó, el arroyuelo,
la fuente y la laguna
y a besarte, del cielo,
bajó el Sol y la Luna.
Te besaron las aves,
y las flores galanas
los céfiros suaves,
y la brisa tramontanas.
Crepúsculos y auroras,
desde los horizontes
y las faunas cantoras,
de los bravíos montes.
Y al beso que tu alma,
llegó más encendido
el que turbó tu calma,
te lo brindó Cupido.
Lógico es que no exista,
del “Beso” en los anales
mejor coleccionista,
de besos naturales.
Y aprendiste de aquella,
selecta colección
a “dar” el que más huellas,
dejó en tu corazón.
Por eso tú no besas,
cual todas las mujeres
como las vampiresas,
con tus ósculos hieres.
Y no vuelve jamás,
a cobrar el sentido
aquel, a quien le das,
ese beso aprendido.
José Sancho Rodríguez.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
LLANTO CANTADO
Soy como el ruiseñor, que sólo entona.
su concierto más íntimo y sentido
cuando su amada vuelve hacía el nido,
y en el sombrío bosque la abandona.
Entre lo mas espeso de la zona,
y entre la zarzamora recluido
es un llanto en trinos convertidos,
lo que en sus soledades pregona.
Desde tu inesperada despedida,
es nuestro hogar, el bosque de mi vida
para ti, mis poemas elaboro.
y como el ruiseñor, nadie mi clave,
acierta a descifrar, y nadie sabe
si a través de mis versos, canto o lloro.
José Sancho Rodríguez.
martes, 25 de octubre de 2011
DÍMELO SI LO SABES
Tú que en las mariposas,
las flores y la aves
adivinas las cosas,
dímelo si lo sabes
¿por qué nos manda Dios, cosas tan graves?.
¿Por qué en el pensamiento,
de continuo te llevo
y, sí de olvidarte intento
porque olvidarte debo
tu recuerdo, me vuelve a herir de nuevo?.
Si no debo quererte,
ni querer que me quieras
ni pensar de tenerte
para siempre a mi vera.
¿Por qué has creado en mí, esta ceguera?,
¿por qué tanto desvelo
y tanto desvarío
y tanto loco anhelo,
por algo que no es mío
y puede proceder a su albedrío?.
A Dios se lo pregunto,
y siempre me responde
que no es suyo el asunto,
ni él, se mete donde
el diablo hecho amor, llega y se esconde.
Tú que en las mariposas,
las flores y las aves
adivina las cosas
y descifras las claves
¿por qué no me lo dices si las sabes?.
José Sancho Rodríguez.
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