martes, 25 de octubre de 2011
DÍMELO SI LO SABES
Tú que en las mariposas,
las flores y la aves
adivinas las cosas,
dímelo si lo sabes
¿por qué nos manda Dios, cosas tan graves?.
¿Por qué en el pensamiento,
de continuo te llevo
y, sí de olvidarte intento
porque olvidarte debo
tu recuerdo, me vuelve a herir de nuevo?.
Si no debo quererte,
ni querer que me quieras
ni pensar de tenerte
para siempre a mi vera.
¿Por qué has creado en mí, esta ceguera?,
¿por qué tanto desvelo
y tanto desvarío
y tanto loco anhelo,
por algo que no es mío
y puede proceder a su albedrío?.
A Dios se lo pregunto,
y siempre me responde
que no es suyo el asunto,
ni él, se mete donde
el diablo hecho amor, llega y se esconde.
Tú que en las mariposas,
las flores y las aves
adivina las cosas
y descifras las claves
¿por qué no me lo dices si las sabes?.
José Sancho Rodríguez.
,
domingo, 23 de octubre de 2011
AMOR PREMATURO
AMOR PREMATURO
Paloma que todavía,
apenas sabes volar
y ya en franca rebeldía,
huyes de tu palomar.
Valoriza mi consejo,
los años y la prudencia
sonora cual oro viejo,
pulido por la experiencia.
No te llenes de ilusiones,
y vuelve rumbo a tu hogar
antes de que los halcones,
te impidan de regresar.
Hoy, te pudieras volver,
presuntuosa y activa
mañana pudieras ser,
que vuelvas a la deriva.
Son tan frágiles tus alas,
que te serán importantes
para vencer las corrientes,
por las alturas que escalas.
Y es tan ingenua la idea,
que posees de la vida
que en un gran complejo te creas
tan prematura partida.
Y es tan incierta la luz,
por la que vas deslumbrada
que se verá defraudada,
tu ambiciosa juventud.
¡Palomita volandera,
que a penas sabes volar!
y cual si sencilla fuera,
te ausentas del palomar.
¿Cómo ingrávida te atreves,
a exhibirte en el vacío
y sedienta en cualquier rió,
las impuras aguas bebes?.
Vuelve al nido que te ampara,
que tu éxodo es muy temprano
y en él, tendrás agua clara,
clima tibio y limpio grano.
Tiempo tendrás de cruzar,
esos borrascosos vientos
y por ellos implorar,
agua, calor, y alimentos.
Si el consejo que te doy,
tus vagos sueños devana
más que te entristezca hoy,
puedes alegrarte mañana.
Bonitos versos poniendo de muestra a una Paloma.
José Sancho Rodríguez.
Paloma que todavía,
apenas sabes volar
y ya en franca rebeldía,
huyes de tu palomar.
Valoriza mi consejo,
los años y la prudencia
sonora cual oro viejo,
pulido por la experiencia.
No te llenes de ilusiones,
y vuelve rumbo a tu hogar
antes de que los halcones,
te impidan de regresar.
Hoy, te pudieras volver,
presuntuosa y activa
mañana pudieras ser,
que vuelvas a la deriva.
Son tan frágiles tus alas,
que te serán importantes
para vencer las corrientes,
por las alturas que escalas.
Y es tan ingenua la idea,
que posees de la vida
que en un gran complejo te creas
tan prematura partida.
Y es tan incierta la luz,
por la que vas deslumbrada
que se verá defraudada,
tu ambiciosa juventud.
¡Palomita volandera,
que a penas sabes volar!
y cual si sencilla fuera,
te ausentas del palomar.
¿Cómo ingrávida te atreves,
a exhibirte en el vacío
y sedienta en cualquier rió,
las impuras aguas bebes?.
Vuelve al nido que te ampara,
que tu éxodo es muy temprano
y en él, tendrás agua clara,
clima tibio y limpio grano.
Tiempo tendrás de cruzar,
esos borrascosos vientos
y por ellos implorar,
agua, calor, y alimentos.
Si el consejo que te doy,
tus vagos sueños devana
más que te entristezca hoy,
puedes alegrarte mañana.
Bonitos versos poniendo de muestra a una Paloma.
José Sancho Rodríguez.
jueves, 13 de octubre de 2011
AQUELLA NOCHE...(soneto)
AQUELLA NOCHE.
(soneto)
El cielo estaba lleno de luceros,
el aire, de sonidos musicales
la Tierra de sus cuadros terrenales,
y el mar, de bergantines y veleros.
Tu boca cual un griego pebetero,
llena también, de esencias orientales
y tus ojos cual astros siderales,
lleno también de encantos lisonjero.
Tan solo en mi interior, noté el vacío,
de algo que dejaba de ser mío
y fue, que embelesado por tu arrullo.
Mi corazón, perdiese insatisfecho,
por la cumbre y valles de tu pecho
y se fue para siempre con el tuyo.
José Sancho Rodríguez.
(soneto)
El cielo estaba lleno de luceros,
el aire, de sonidos musicales
la Tierra de sus cuadros terrenales,
y el mar, de bergantines y veleros.
Tu boca cual un griego pebetero,
llena también, de esencias orientales
y tus ojos cual astros siderales,
lleno también de encantos lisonjero.
Tan solo en mi interior, noté el vacío,
de algo que dejaba de ser mío
y fue, que embelesado por tu arrullo.
Mi corazón, perdiese insatisfecho,
por la cumbre y valles de tu pecho
y se fue para siempre con el tuyo.
José Sancho Rodríguez.
sábado, 8 de octubre de 2011
UNA MUJER VALIENTE
UNA MADRE VALIENTE.
Como una centinela alerta,
yo comparo esta mujer
siempre con la vista puesta,
en su pequeño bebé.
Como un ángel hace guardia
en movimiento continuo
como el que espera una alarma,
en cualquier hora ó minuto.
Así se pasan los días,
sin la mayor ilusión
por la enfermedad tan faticidia
que el destino le mandó.
María de noche y día,
como un ángel guardián
la que le ofrece su vida,
a su pequeño Fabián.
Con ese amor tan sincero,
más un día y otro día
siempre diciendo te quiero,
hasta el resto de mi vida.
Igual que un ruiseñor,
que canta cerca del nido
a sí canta ella a su amor,
cuando se encuentra dormido.
En su camita dormido,
esperando el despertar
para volver a empezar
en el mismo recorrido.
Primero hay que asearlo,
con cariño y con paciencia
luego hay que alimentarlo,
lo que más trabajo cuenta.
Así se pasan los días,
así se pasan los años
con toda la ilusión perdida,
por que no existen milagros.
Así un día y otro día,
como un reloj sin horario
con toda la ilusión perdida,
sin límites del calvario.
Sin saber que no hay milagro,
para calmar este dolor
que se consume a diario
y no tiene solución.
Como una vela encendida,
que decrece con el tiempo,
sin que el dios tan poderoso,
remedie tan grande herida.
Sí es que en este mundo existe,
algún Dios tan poderoso
por que tú mismo no impediste,
este mal tan horroroso.
Como el destino ha querido,
que no sean cosas de dos
el trabajo es más sufrido
y aun más grande el dolor.
Como puede un ser humano,
tirar el fruto de un amor
sin que le tiemblen las manos,
ó le llore el corazón.
Pero sí existe allá arriba,
en el juicio final
que le claven las espinas,
de haber hecho tanto mal.
De haber plantado tres macetas,
que resplandecieron sus flores
que hoy ya relucen abiertas,
con todos sus resplandores.
Pero la flor más pequeña,
nunca pudo florecer
siempre sus ojos abiertos,
y nada pudo entender.
Hasta que llegó el día,
en que ya no pudo más
y con la misma alegría,
se fue para descansar.
Estos versos aunque llevaban hechos
antes del fallecimiento del niño, quiero
que esta hija coraje los conserve con el
cariño que su padre se los ha hecho y los
lleva siempre en su memoria, lo mismo que su
madre y toda su familia.
Tu padres que te quieren José y Brígida.
Isabel María, creo que estos versos que le hice a mi
hija María, titulados una Madre Valiente, creo que tú
eres otra Madre Valiente, lo único que te deseamos
tanto tu tita y yo, es que Juan se ponga mejor, para que
tu vida sea más llevadera.
Un abrazo de todos.
Como una centinela alerta,
yo comparo esta mujer
siempre con la vista puesta,
en su pequeño bebé.
Como un ángel hace guardia
en movimiento continuo
como el que espera una alarma,
en cualquier hora ó minuto.
Así se pasan los días,
sin la mayor ilusión
por la enfermedad tan faticidia
que el destino le mandó.
María de noche y día,
como un ángel guardián
la que le ofrece su vida,
a su pequeño Fabián.
Con ese amor tan sincero,
más un día y otro día
siempre diciendo te quiero,
hasta el resto de mi vida.
Igual que un ruiseñor,
que canta cerca del nido
a sí canta ella a su amor,
cuando se encuentra dormido.
En su camita dormido,
esperando el despertar
para volver a empezar
en el mismo recorrido.
Primero hay que asearlo,
con cariño y con paciencia
luego hay que alimentarlo,
lo que más trabajo cuenta.
Así se pasan los días,
así se pasan los años
con toda la ilusión perdida,
por que no existen milagros.
Así un día y otro día,
como un reloj sin horario
con toda la ilusión perdida,
sin límites del calvario.
Sin saber que no hay milagro,
para calmar este dolor
que se consume a diario
y no tiene solución.
Como una vela encendida,
que decrece con el tiempo,
sin que el dios tan poderoso,
remedie tan grande herida.
Sí es que en este mundo existe,
algún Dios tan poderoso
por que tú mismo no impediste,
este mal tan horroroso.
Como el destino ha querido,
que no sean cosas de dos
el trabajo es más sufrido
y aun más grande el dolor.
Como puede un ser humano,
tirar el fruto de un amor
sin que le tiemblen las manos,
ó le llore el corazón.
Pero sí existe allá arriba,
en el juicio final
que le claven las espinas,
de haber hecho tanto mal.
De haber plantado tres macetas,
que resplandecieron sus flores
que hoy ya relucen abiertas,
con todos sus resplandores.
Pero la flor más pequeña,
nunca pudo florecer
siempre sus ojos abiertos,
y nada pudo entender.
Hasta que llegó el día,
en que ya no pudo más
y con la misma alegría,
se fue para descansar.
Estos versos aunque llevaban hechos
antes del fallecimiento del niño, quiero
que esta hija coraje los conserve con el
cariño que su padre se los ha hecho y los
lleva siempre en su memoria, lo mismo que su
madre y toda su familia.
Tu padres que te quieren José y Brígida.
Isabel María, creo que estos versos que le hice a mi
hija María, titulados una Madre Valiente, creo que tú
eres otra Madre Valiente, lo único que te deseamos
tanto tu tita y yo, es que Juan se ponga mejor, para que
tu vida sea más llevadera.
Un abrazo de todos.
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