En la misma plazuela,
donde me senté un día
con mi madre y mi abuela,
con mi prima y mi tía.
Senté me esta mañana,
entre gran bambalina
con mi esposa y mi hermana,
mí hija y mí sobrina.
Unos cuarenta años,
median de fecha en fecha
de cambios tan extraños,
jamás tuve sospecha.
A mi madre y a mi abuela,
sirva de procedente
del zapato la suela,
verle, no era corriente.
Con sus faltas talares,
cumplían sus deberes
sin visitar lugares,
impropios de mujeres.
Mi esposa y mi hermana,
mí hija y mí sobrina
a cual más casquivana,
por la moda se inclina.
Minifalda y descote,
y todo al intemperie
le resulta un azote,
a un hombre de mi serie.
Si los curiosos miran,
de forma pre cautiva
la falditas se estiran,
y vuelve irse arriba.
Porque siendo inmortal,
a todos, ver nos gusta
un pecho escultural,
y una piernas robusta.
Mí señora se extiende,
en consideraciones
y sus tesis defiende,
con dialécticos dones.
Dice que esto le pasma,
que antes la mujer
ni me gusta que haga,
la somática ofrenda.
Mí hermana y mí sobrina,
marchan en viento en popa
si triunfa su doctrina,
se ahorraran la ropa.
!Oh, tiempo incontenible!,
a tu paso me inclino
nada te es imposible,
como a un dios te imagino.
Segundo tras segundo,
me iré con tu carrera
y en este loco mundo,
sea lo que Dios quiera.
Bonita historia...José Sancho Rodríguez.
viernes, 14 de noviembre de 2014
miércoles, 12 de noviembre de 2014
LA SUJECIÓN
Un caballito blanco,
que yo tenia
cayó por un barraco
corriendo, un día.
Tuvo la mala suerte,
de quedar ciego
y hubo que darle muerte
forzosa luego.
Por no verlo molesto,
siendo tan bueno
no le tenía puesto
riendas ni freno.
Hoy saco de mi pena,
la conclusión
que aunque moleste es buena
la sujeción.
José Sancho Rodríguez.
que yo tenia
cayó por un barraco
corriendo, un día.
Tuvo la mala suerte,
de quedar ciego
y hubo que darle muerte
forzosa luego.
Por no verlo molesto,
siendo tan bueno
no le tenía puesto
riendas ni freno.
Hoy saco de mi pena,
la conclusión
que aunque moleste es buena
la sujeción.
José Sancho Rodríguez.
viernes, 31 de octubre de 2014
TRIGO AMARGO
Don modesto agricultor,
se encuentra en estado grave
ya don Crédito el doctor,
su diagnostico no sabe.
Su desconsolada esposa,
doña Peque agricultura,
encuentra dificultosa,
de su cónyuge la cura.
Sólo ella que lo asiste,
impávida noche y día
puede valorar lo triste,
tragedia de su agonía.
Ya se le han aplicado,
tres planes de desarrollo
sin que se haya salvado,
el económico embrollo.
Y ya en estado de coma,
cuando otro plan se le ofrece
dice que ni da ni toma,
porque tarde le parece.
Don Pequeño, agricultor,
si es que con vida escapa
su gremio tan bienhechor,
desaparece del mapa.
Todo lo que él, precisa,
cuesta un ojo de la cara
y su cosecha da risa,
del precio con que se ampara.
Aunque a los dioses invoque,
y a los estados mayores
hay productos invasores,
de importaciones de choque.
El producto de la tierra,
cuando la cosecha es buena
repercute en una guerra,
porque el mercado la frena.
Se consolida la racha,
tiene la guerra el melón
la pera, la remolacha,
patatas y melocotón.
Y aunque a broma ya se eche,
y como broma se escriba
tiene la guerra la leche,
y don aceite de oliva.
Libran combates sangrientos,
las simbólicas manzanas
los proteínicos pimientos,
y las marcas jerezanas.
No se libran del combate,
más o menos conflictivo
ni el pepino ni el tomate,
ni lo más inofensivo.
Pan amargo el de esta tierra,
en que no se pone el sol
pan amargo, envuelto en guerra,
el del labriego español.
Le dicen cuando se encuentra,
tan negro como el betún
que se salvará si entra,
en el Mercado Común.
Y en este teje maneje,
ya no sabe que sembrar
que para comer le deje,
sin tener que guerrear.
Él no niega sus deseos,
ni tampoco0 sus (deseos)
teme que los europeos,
le quieran tomar el pelo.
Tema que representando,
se sigan esas tramoyas
y que nos sigan volcando,
camones de cebollas.
Mas tendrá que obedecer,
y ocultar la suspicacia
con el fin de no perder,
el tren de la Democracia.
Cuando lo manda el doctor,
que asiste a la agricultura
no habrá fármaco mejor,
para el fin que se procura.
Y si no mejora algo,
se tendrá que emborrachar
sacar billetes en un Talgo,
completamente al azar
y que con su pan amargo
lo cubran al expirar.
Estos verso los hizo el Poeta Sancho cuando él era labrador
y a sí le pagaban por su trabajo, hoy si no es igual mucho se lo parece.
José Sancho Rodríguez.
se encuentra en estado grave
ya don Crédito el doctor,
su diagnostico no sabe.
Su desconsolada esposa,
doña Peque agricultura,
encuentra dificultosa,
de su cónyuge la cura.
Sólo ella que lo asiste,
impávida noche y día
puede valorar lo triste,
tragedia de su agonía.
Ya se le han aplicado,
tres planes de desarrollo
sin que se haya salvado,
el económico embrollo.
Y ya en estado de coma,
cuando otro plan se le ofrece
dice que ni da ni toma,
porque tarde le parece.
Don Pequeño, agricultor,
si es que con vida escapa
su gremio tan bienhechor,
desaparece del mapa.
Todo lo que él, precisa,
cuesta un ojo de la cara
y su cosecha da risa,
del precio con que se ampara.
Aunque a los dioses invoque,
y a los estados mayores
hay productos invasores,
de importaciones de choque.
El producto de la tierra,
cuando la cosecha es buena
repercute en una guerra,
porque el mercado la frena.
Se consolida la racha,
tiene la guerra el melón
la pera, la remolacha,
patatas y melocotón.
Y aunque a broma ya se eche,
y como broma se escriba
tiene la guerra la leche,
y don aceite de oliva.
Libran combates sangrientos,
las simbólicas manzanas
los proteínicos pimientos,
y las marcas jerezanas.
No se libran del combate,
más o menos conflictivo
ni el pepino ni el tomate,
ni lo más inofensivo.
Pan amargo el de esta tierra,
en que no se pone el sol
pan amargo, envuelto en guerra,
el del labriego español.
Le dicen cuando se encuentra,
tan negro como el betún
que se salvará si entra,
en el Mercado Común.
Y en este teje maneje,
ya no sabe que sembrar
que para comer le deje,
sin tener que guerrear.
Él no niega sus deseos,
ni tampoco0 sus (deseos)
teme que los europeos,
le quieran tomar el pelo.
Tema que representando,
se sigan esas tramoyas
y que nos sigan volcando,
camones de cebollas.
Mas tendrá que obedecer,
y ocultar la suspicacia
con el fin de no perder,
el tren de la Democracia.
Cuando lo manda el doctor,
que asiste a la agricultura
no habrá fármaco mejor,
para el fin que se procura.
Y si no mejora algo,
se tendrá que emborrachar
sacar billetes en un Talgo,
completamente al azar
y que con su pan amargo
lo cubran al expirar.
Estos verso los hizo el Poeta Sancho cuando él era labrador
y a sí le pagaban por su trabajo, hoy si no es igual mucho se lo parece.
José Sancho Rodríguez.
martes, 21 de octubre de 2014
ECOS DE MI SOLEDAD
Soy Como el
Ruiseñor que lolo entona,
su concierto más intimo sentidocuando su amada vuela hacia el nido,
y en el sombrío bosque la abandona.
Entre lo mas espeso de la loma,
y en la zarzamora recluido
es un llanto en trinos convertido,
lo que en su soledad pregona.
Desde tu inesperada despedida,
oculto, en el bosque de la vida
para ti mis poemas elaboro.
Y, como el ruiseñor, nadie me lave,
acierta a descifrar y nadie sabe,
si a través de mis versos canto o lloro.
ni vuelvo a faltar a mis deberes,
para acudir a tus inciertas citas.
Ni ya le ruego más, por las ermitas,
a Dios que no seas como eres
teniendo mi desdichas por placeres,
y por gozo teniendo mis cuitas.
Con el amor y la humanidad de Cristo,
de tu desdén la tempestad resisto,
y aunque atormentarme te complace.
Siempre tu amor tendrá en mi pecho un trono,
y también como Cristo, te perdono
porque sé que no sabes lo que haces.
Bonitos
versos para el amor que se necesita.
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