domingo, 8 de septiembre de 2013

MI DIOS


      
Porque no soy religioso,
me catalogan de ateo
y tengo un Dios poderoso,
en quien ciegamente creo.
Mi Dios es aquel chiquillo,
dado en un pesebre a luz,
que llevó a cuesta su cruz,
los clavos y hasta el martillo. 
Ese el  Dios que no pronunciaba el aborto
que lo único que quería era que no hubiera
niños descalzo ni hambrientos en la tierra y
que todos fuéramos iguales.
 

martes, 28 de agosto de 2012

GRACIAS

Muchos leCtores amantes a la poesia visitan el Blog del Poeta Sancho, es por lo que su hijo agradece a todos los lectores que sus versos sean vistos en toda España y fuera de ella, eso era lo que él, deseaba que no murieran en el pueblo que los hizo, ya que no pudo plasmarlos en un libro para todos los amantes a la poesía, aunque ya son muchas las que hay en el Blog, quedan muchas que publicar para que todos los lectores puedan hojearlas, aunque no era un Poeta de renombre sus versos merecen la pena de que sean leídos por tantas personas que le agrada la poesía.

José Sancho Sierra

lunes, 13 de agosto de 2012

MARIPOSA AGRADECIDA



Aquella mariposa,
que se enredó en tu pelo
de arribada forzosa,
y averiado el vuelo.

Y que yo puse a salvo,
con candidez de niño
y la copa del árbol,
la llevé con cariño.

Pasó revoleteando,
por entre el seto espeso
y me sorprendió cuando,
te estaba dando un beso.

Creyéndome sin duda,
en tu pelo enredado
quiso prestarme ayuda,
cual yo le había prestado.

El insecto inocente,
ni amaba ni sabía
cual era diferente,
su prisión y la mía.

Ella, muerto se hubiera,
si yo no la protejo
mientras que yo muriera,
si de besarte dejo.


José Sancho Rodríguez.

LA BELLA BERNARDINA



Yo conocí una dama,
llamada Bernardina
visible cual la llama,
de noche en la colina.

Todos los mozalbetes,
soñaban con la bella
los dimes y birretes,
cruzaban se por ella.

Un jurado tenía,
compuesto bueno sea
por su madre y su tía,
y el cura de la aldea.

Aquel triunvirato,
jurídico asesor
juzgaba al candidato,
que aspiraba a su amor.

Mas de cien pretendientes,
tuvo en sus mocedades
y algunas procedentes,
de altas sociedades.

Poro el lúbrico cerco,
mantuvo siempre en raya
aquel pronostico y terco,
Tribunal de la Haya.

Tantas observaciones,
hacían al sujeto
que en virtudes y dones,
ninguno era completo.

La joven ya no puede,
disolver el conjunto
y el conjunto no cede,
en su misión ni un punto.

Y el purpúreo carmín,
entre galanes tanto
marchitote y al fin,
quedase a vestir santos.

Y la gente decía,
a mí, no se me crea
que el santo que vestía,
fue el cura de la aldea.

Para el paso a la Gloria,
la adoptó por sobrina
y así pasó a la Historia,
la bella Bernardina.




José Sancho Rodríguez.