lunes, 13 de agosto de 2012

SR. D. RAFAEL ROMERA



Hola señor Secretario,
de con versación razonada
y de estilo literario
que a todo el mundo le agrada.

Nunca creí de ofenderte,
con mimos de cachondeo
para tener que meterte
en serio politiqueo.

La tuya no me molesta,
lo puedes creer así
conocía tus repuestas,
por que te conozco a ti.

Cosas fueran de mujeres,
y de pronostico grave
el decir lo que tú eres
ante un pueblo que lo sabe.

Político con irrumpido,
con varios cambios de emblema
está ya tan pervertido,
que no sabe otro tema.

Me complace que me andes,
achacando cosas banas
a que miserias tan grande
le llamas dichas humanas.

Pues mi pensamiento vuela,
con perdidas o ventajas
por encima de esa estela,
de pretensiones tan bajas.

Y es su único afán,
y su único reposo
vivir del sabroso pan,
fruto del trabajo honroso.

Sepas que tranquilo vivo,
ni envidioso ni envidiado
y sin el menor motivo,
para ser un amargado.

Porque en todo el corazón,
que no cabe la perfidia
no se alberga la traición,
ni se congela la envidia.

Tras de tanto ambicionar,
comprenderás que es muy duro
tenerse que contestar,
con ser desgraciado puero.

Ni desgracia te prevengo,
no molestar al portador
pesadumbre tengo,
porque la tuya es mayor.

Para gastar alpargatas,
no te quiebres la cabeza
y me dices con bravatas
que tienes puesta la mesa.

Pues come y ponte robusto,
que yo estoy muy satisfecho
y de tu pluma me asusto,
por la carrera que has hecho.

La mía su edición cierra,
por no quitarle estos planes
y tú si quieres más guerra,
vete con los alemanes.

Estor verso son del Poeta Sancho en repuesta
a unos versos que le escribió Rafael Romera.

José Sancho Rodriguez

domingo, 22 de abril de 2012

POR MOTIVOS QUE NO SÉ. (soneto)


Yo nací de la pobreza coronado,
no fue en el pesebre del Mecía
pero sí, en una choza sucia y fría,
y el canasto del pan desocupado.

Crecí por la miseria amedrentado,
el recuerdo me hiere todavía
y a me Dios le juré que moriría,
con tan inocuas causas sublevado.

Yo quisiera saber hacer poemas,
de los prados, los ríos y otros temas
que el ánimo plebeyo dan la calma.

Y poder desterrar cierta tristeza,
que el espectro cruel de la pobreza
me dejó tatuado sobre el alma.


José Sancho Rodríguez.

LA ENVIDIA

Envidia tengo al sol de la mañana,
sólo porque penetra en tu aposento
e ilumina tu rostro soñaliento,
cuando escala sus rayos tu ventana.

Tu sueños y caricias se desvana,
y a tu convulsionado movimientó
él tulecho invade ttibio y lento,
y sin que tú lo adviertas te profana.

Del rubicundo Apolo quién tuviera,
el dulce previlegio de abrazarte
acariciar tu rubia cabellera,
desvanecer tus sueños y despertarte.

Tener perpetuidad en tal ventura,
sin mermar en tu rostro la hermosura.

José Sancho Rodríguez

sábado, 24 de marzo de 2012

EL LABRIEGO



Que bien pintan los pintores,
la cabaña de un labriego
pero de su interior luego,
no pintan los sinsabores.

Pueblan sus alrededores,
de flores y de animales
y entre auroras boreales,
los grandes genios desgranan
paisajes donde dimanan
mil encantos terrenales.

Pero de puertas a dentro,
nadie copia la tragedia
que el clan de continuo asedia,
y que allí tiene su epicentro.

Cuando en la cabaña entro,
de algún labriego alcanzado
siempre me apena su estado,
y aún encuentro denigrante
de que un ser tan importante,
se tenga tan olvidado.

Y en invierno y en verano,
madrugar y trasnochar
y con paciencia esperar
hasta que limpia su grano.

Luego dice don fulano,
que no puede pagar más
y presionado por las
deudas que tiene a su cargo,
sigue su camino amargo
sin poder volverse atrás.

Un poco se desenreda,
para otro ciclo empezar
ni termina de pagar
ni una peseta le queda
y aunque esto le suceda
el labriego no se arredra
y trepa como la hiedra.

Uno y otro impedimento,
contribuyendo al contento
de quien a su costa medra.

El modesto productor,
contadas veces acierta
su vida es la lucha abierta
contra una fuerza mayor
contra el tiempo tan traidor
que en una u otra estación
ha de dejarse un jirón
por lo que siempre precaria
será su solución.

José Sancho Rodríguez.