domingo, 22 de abril de 2012

POR MOTIVOS QUE NO SÉ. (soneto)


Yo nací de la pobreza coronado,
no fue en el pesebre del Mecía
pero sí, en una choza sucia y fría,
y el canasto del pan desocupado.

Crecí por la miseria amedrentado,
el recuerdo me hiere todavía
y a me Dios le juré que moriría,
con tan inocuas causas sublevado.

Yo quisiera saber hacer poemas,
de los prados, los ríos y otros temas
que el ánimo plebeyo dan la calma.

Y poder desterrar cierta tristeza,
que el espectro cruel de la pobreza
me dejó tatuado sobre el alma.


José Sancho Rodríguez.

LA ENVIDIA

Envidia tengo al sol de la mañana,
sólo porque penetra en tu aposento
e ilumina tu rostro soñaliento,
cuando escala sus rayos tu ventana.

Tu sueños y caricias se desvana,
y a tu convulsionado movimientó
él tulecho invade ttibio y lento,
y sin que tú lo adviertas te profana.

Del rubicundo Apolo quién tuviera,
el dulce previlegio de abrazarte
acariciar tu rubia cabellera,
desvanecer tus sueños y despertarte.

Tener perpetuidad en tal ventura,
sin mermar en tu rostro la hermosura.

José Sancho Rodríguez

sábado, 24 de marzo de 2012

EL LABRIEGO



Que bien pintan los pintores,
la cabaña de un labriego
pero de su interior luego,
no pintan los sinsabores.

Pueblan sus alrededores,
de flores y de animales
y entre auroras boreales,
los grandes genios desgranan
paisajes donde dimanan
mil encantos terrenales.

Pero de puertas a dentro,
nadie copia la tragedia
que el clan de continuo asedia,
y que allí tiene su epicentro.

Cuando en la cabaña entro,
de algún labriego alcanzado
siempre me apena su estado,
y aún encuentro denigrante
de que un ser tan importante,
se tenga tan olvidado.

Y en invierno y en verano,
madrugar y trasnochar
y con paciencia esperar
hasta que limpia su grano.

Luego dice don fulano,
que no puede pagar más
y presionado por las
deudas que tiene a su cargo,
sigue su camino amargo
sin poder volverse atrás.

Un poco se desenreda,
para otro ciclo empezar
ni termina de pagar
ni una peseta le queda
y aunque esto le suceda
el labriego no se arredra
y trepa como la hiedra.

Uno y otro impedimento,
contribuyendo al contento
de quien a su costa medra.

El modesto productor,
contadas veces acierta
su vida es la lucha abierta
contra una fuerza mayor
contra el tiempo tan traidor
que en una u otra estación
ha de dejarse un jirón
por lo que siempre precaria
será su solución.

José Sancho Rodríguez.

viernes, 23 de marzo de 2012

GUERRA DE MARRUECOS

Otra letrillas de aquella época.

Para una madre es el caso,
que más sentimiento encierra
el darle el último abrazo,
a un hijo que va a la guerra.

Por el dolor abatida,
dice sin poderle hablar
a dios hijo de mi vida,
que ya no te vuelvo a ver más,

Cuantas madres españolas,
A sus hijos abrasaron
que dando tristes y solas,
a Marruecos los mandaron.

De ellos solo supieron,
que a raíz de la hecatombe
allí desaparecieron,
sin saber como ni donde.

Ahora sin consuelo lloran,
por los seres que han perdido
que en aquellas tierras ignoran,
de lo que de ellos ha sido.

Ellos mueren en la guerra,
otro se gana el honor
y esas madres a la tierra,
se van con ese dolor.
siempre su recuerdo es fijo
en aquel hijo, que ella abrazó.

Estas letrillas las hizo el Poeta Sancho para las madres que perdieron en la guerra de Marrueco. a sus hijos.

José Sancho Rodríguez