miércoles, 18 de mayo de 2011

HISTORIA DE VILLANUEVA DE SAN JUAN 1ª.. PARTE.

HISTORIA DE VILLANUEVA DE SAN JUAN 1ª..PARTE.


Aunque tenga mi memoria,
que hacer un esfuerzo ingente
voy a narrar una historia,
aunque no haya quien la cuente.
Es la historia de una villa,
que pasa casi ignorada
porque en la apartada orilla,
la creó, Dios de la nada.
Si no miente la leyenda,
esta villa nació en una
ilimitada hacienda,
del señor Duque de Osuna.
Villanueva de San Juan,
de creación andaluza
mucha leña, poco pan,
y sin aceite en la alcuza.
Y por tan obvias razones,
han ido dejando en ella
de su pobreza, la huella,
todas las generaciones.
Entre montes y hacinares,
la villa que se reseña
sufrió varios avatares,
convirtiendo el pan en leña.
Su primeros habitantes,
fueron unos carboneros
con algunos trashumantes,
audaces pica pedreros.
La caza por los breñales,
y la pesca en el Carbonees
eran las dos principales,
fuentes de sus previsiones.
Instalaron sus cobijos,
alrededor de un pilar
donde nacían sus hijos,
sin poderse bautizar.
Y dandi un cristiano ejemplo,
el señor Duque ordenó
que se le hiciera un templo,
y la orden se cumplió.
Una iglesia con sus Santos,
con su torre y sus campanas
servida por unos cuantos,
religiosos con sotanas.
Los errantes pobladores,
siguieron el los “chozajos”
consumiendo sinsabores,
entre miserias y andrajos.
Una gente laboriosa,
modelos de ciudadano
ni atea ni religiosa,
pero instintos cristianos.
Con telarañas por gala,
en misérrimos hogares
pagaban sus alcabalas,
para adornar sus altares.
Y en oyendo la campana,
de anunciar la Santa Misa
la harapienta caravana,
iba a la iglesia de prisa.
La iglesia no es caso extraño,
es su mejor monumento
y en ciento veintitrés años,
mayor que su Ayuntamiento
Sus primitivas viviendas,
cuenten que era una pena
unas raras componendas,
de rama, piedras y arena.
Las calles por empedrar,
cubiertas de vegetales
donde solían pastar,
los escasos animales.
Pero nunca la heded,
que a muerte la combatía
pudo mermad la honradez,
que de orgullo le servía.

Estos versos como ocupan varias páginas
trataré de escribirlos en tres partes, siendo esta
la (1º parte)

José Sancho Rodríguez.





martes, 10 de mayo de 2011

AUTOFELICITACIÓN

AUTOFELICITACIÓN

Yo quise ser poeta,
pero el fatal destino
con su fuerza de atleta,
me interceptó el camino
y me hizo,
un simple campesino.

Poeta quise ser,
sin desear más premio
como un hampa bohemio
de toda embriaguez
siendo abstemio.

Para contarle al mundo,
quise ser Trovador
con un cante facundo,
de libertad y amor
que le fuera,
curando su dolor.

Pero siendo “porquero”
y pastor trashumante
y humilde jornalero,
y rojo denigrante
yo, no podía ser,
nada importante.

Pero a mí la grandeza,
nunca me importó un pelo
sé que con la riqueza,
no se cabe en el cielo
y el caber,
para mí, es un consuelo.

Sobre este planeta,
dejo hecha mi obra
yo pienso que completa,
si le falta o le sobra
perdóname el señor,
que paga y cobra.

He creado un hogar,
he puesto un arbolito
y un libro regular,
también me dejo escrito
con cumplir el Corán,
me felicito.

Bonitos versos contando
lo que fue su vida que no fue facil.

José Sancho Rodríguez.

viernes, 29 de abril de 2011

CAMINANTE A LA DERIVA

CAMINANTE A LA DERIVA

Cuando empecé a caminar,
por estos mundos de Dios
en los augurios de los,
sabios empecé a soñar.

Ser tonto creo el dudar,
ser loco creo en creer
y la deducir qué hay que ser,
tonto y loco, en este mundo
me incliné por el segundo,
sea, ganar o perder.

No es creer una locura,
pero algo así parece
con lo que la ciencia ofrece,
al mundo en la edad futura.

La intrépida ciencia augura,
que encontrará la verdad
y advierte a la humanidad,
que cualquier insensatez,
dentro de un año o de diez
puede ser realidad.

Ello negarse no puede,
si el tiempo se observa a tiempo,
y se ve cada momento,
que algo increíble sucede.

Quizá un poco se enrede,
la mediocre inteligencia
con tanta etérea experiencia
y tanta impotable prueba,
pero algún origen lleva
tanta imprevista advertencia.

Sigue el mundo concentrado,
en los mas expertos ases
humanas y estables bases
de convivencia buscando.


Y al igual modernizando,
los artefactos de guerra
y sigue sobre la tierra,
el ludibrio y el chantaje,
y una tragedia salvaje
de continuo al hombre aterra.

Sigue el caciquil influjo,
de espíritu Maquiávelo
haciendo posible el duelo
de la miseria y el lujo.

Y sigue como un embrujo,
del débil la violencia
del fuerte la intransigencia,
y cada cual se complace
con ver que imposible hace,
la Paz, y la convivencia.

El mundo, como un demente,
en un alarde de arrojo
vengase, ojo por ojo,
desea con odio ardiente.

La Justicia es importante,
aunque ser potente insiste
de luto el mundo se viste,
y Paz, y Justicia implora
y el pobre sofriendo llora
y el rico, disfruta triste.

Levantase el banderín,
de los derechos humanos
y ni el moro ni el cristiano,
colaboran a su fin.

Su política ruin,
tiene su propia doctrina
se encarcela y se extermina,
los acuerdos violando
a conciencia, arrimando
el ascua hacia su sardina.

Y cada violador,
en una razón se ampara
y que los demás declara,
lo hacen mucho peor.

El acuerdo promotor,
de Helsinki fue aletorgado
inconsciente fue Belgrado
y aunque parezca increíble,
por anticuado escindible
en Madrid, fue marginado.

Todo ello significa,
que a través del mundo entero
a la fuerza del dinero,
siempre la razón caudica.

De todo como en botica,
hay en este mundo pobre,
quien más bien o mal obre
pero mande quien mande,
nunca el chico con el grande
se podrá batir el cobre.

Los próceres de más talla,
agotan su voluntad
viendo que antes la maldad,
toda la estrategia falla.

La razón medrosa calla,
y la fuerza nuclear
no piensa de replegar,
la razón de sus mísiles
aunque los actos mas viles,
tengan que realizar.

Veremos quien vence a quien,
este eterno duelo
si la clemencia del cielo,
o de la tierra el desdén.

Juan Pablo ya dice AMEN,
ante tanta veleidad
porque puede ser verdad,
que cualquier insensatez
dentro de un año o de diez
pueda ser realidad.

Estos versos del Poeta sancho,
cada día se van acercando a la
realidad de la vida de ahora.

José Sancho Rodríguez.

jueves, 28 de abril de 2011

EL HUERTO QUE YO TENIA

EL HUERTO QUE YO TENÍA

El huerto que yo regaba,
tan a menudo cada día
y tantos frutos me daba,
ha perdido su alegría.

Cuando tenía mucha sed,
regarlo yo no podía
porque tenia que hacer,
el trabajo, cada día.

Auque tenia mucho agua,
el huerto no la absorbía
en la mente se quedaba,
un día, espera otro día.

Que pena tener un huerto,
y no poderlo regar
por esa falta de tiempo,
que era, para trabajar.

Y ahora que tengo tiempo,
y ganas para regar
no hay quien se coma un pimiento,
por que el huerto no da más.

El huerto no tiene estiércol,
ni agua para regar
todo se ha quedado seco
lo mismo que un manantial.

Cando todo esto tenía,
era un jardín muy frondoso
ahora es una tierra baldía,
que ya no atraen los ojos.

Ya no crecen las cebollas,
ni habas, ni zanahorias
ni produce chirimoyas,
que daban gusto de glorías.

Todo se va consumiendo,
con el paso de los tiempos
lo mismo que van cayendo,
los pueblos y monumentos.

Escrita, por José Sancho Sierra
para la tercera edad.