LA MENTIRA, LA VERDAD Y LA RAZÓN
Desde balcón a balcón,
la mentira y la verdad
insultaron sin piedad,
en recíproco sermón.
Inmersa en su fricción,
sin advertir su demencia
defendieron su vigencia,
de los tiempos a través
sin admitir que ya es,
sólo, un mito su existencia.
La verdad, muy portentosa,
lució sus mejores galas
y tanto extendió las alas
que pecó de vanidosa.
De su misión, orgullosa,
hizo un estudio profundo
del beneficio facundo,
que va dejando su huellas
afirmando que sin ella,
no subsistiría el mundo.
Se erigió, la confianza,
del humano poderío
sin consentimiento mío,
decía, nada se alcanza.
Quien no me defienda a ultranza,
será indigente a raso
tropezando a cada paso,
siempre envuelto en torbellino,
y los mas rectos caminos
lo conducen al fracaso.
Soy la esposa del honor,
connubio sin descendientes
con unos antecedentes,
de eclípsate resplandor.
Soy la voz del creador,
según la cultura egipcia tú,
la mentira ficticia,
la Bruja del Orinoco
cuya escoba poco a poco,
todo lo vuelve inmundicia.
Cansada ya la mentira,
de oír alabanza tanta
despéjese la garganta,
y a pleno pulmón respira.
Hacia su adversaria mira,
sin desprecio ni respeto
y en tono agrio y discreto,
le dijo” no sientas miedo
si le compruebo que puedo,
ponerle a su orgullo el veto.
Presiento señora mía,
que se encomia con exceso
pudo, haber sido eso,
en un pretérito día.
Pero la filosofía,
ha logrado descubrir
que es tan preciso mentir,
como decir la verdad
es una realidad,
del científico vivir.
Sobrelleve con paciencia,
de los tiempos el relevo
y perdone si me atrevo,
a hacerte competencia.
Una vital exigencia,
me ha puesto en escala activa
para que usted superviva,
en posición tan señora
preciso es que no muera,
y legalmente se exhiba.
Tal y como hoy se vive,
por imperiosa acomodo
tengo mayoría en todo,
cuanto se habla y se escribe.
Nade usarme se prohíbe,
porque quien tal cosa hiciera
de cada hora pudiera,
hablar tan solo un minuto
y no creo en absoluto,
que en mis redes cayera.
Según las computadoras,
sin ningún matiz de engaño
puede un hombre hablar al año,
unas veinticuatro horas.
Cifras son aterradoras,
cruenta la realidad
que tenga la humanidad,
de la que ser Reina aspira
que inventar tanta mentira,
para hallar una verdad.
Hartas de gastar saliva,
en lid tan provocativa
deciden para abreviar,
a la razón consultar
y dejar la diatriba.
Su excelencia la razón,
del sumario toma nota
sin omitir un renglón,
ni, pronunciar g, por j,
por no crear confusión.
Con aspecto quijotesco,
les dijo, señoras mías
vuestra consulta agradezco,
más perdone si le ofrezco
muy extrañas teorías.
La razón antiguamente,
sólo tenia un camino
y en la época presente,
como loco remolino
voy del viento a la corriente.
Y a usted, verdad redentora,
casi le ocurre otro tanto
también la traen ahora,
inmersa en un desencanto
que escasa esperanza añora.
Y la señora mentira,
por su antigüedad de empleo
a ser de plantilla aspira,
y es muy justo su deseo
si razonado se mira.
Las teorías que esgrime,
son reglas de plúmbeo peso,
no llega a lo sublime,
pero es verdad todo eso
aunque el alma nos lastime.
Su apelación es tajante,
la realidad lo comprueba
para que más comprobante,
que el ver como hoy se lleva
la mentira, por delante.
Hay que tenderle la mano,
es un útil elemento
que más tarde o más temprano,
al más insólito invento
tendrá un éxito rayano.
Conjugando atentamente,
el pasado y el presente
nuestro inmediato futuro,
aunque algo más oscuro
será mas inteligente.
Tienen que llegarse a unir,
mentira y verdad por norma
al quererla dividir,
hoy no se encuentra la forma
de poderlas distinguir.
Ni hay mentirosa verdad,
ni verdadera mentira
ni real realidad,
ni humana es la humanidad
que en este circulo gira.
Para ti, verdad es triste,
el fallo de la razón
lo que fui y lo que fuiste,
es un ritual que existe
como una ciencia ficción.
Estos versos los hizo el Poeta Sancho allá por los años 70 que bien le vendría algunos políticos para que sacaran algunas conclusiones.
domingo, 17 de abril de 2011
lunes, 21 de marzo de 2011
AL ALCALDE DE LA VILLA
AL ALCALDE DE LA VILLA
Aunque el tiempo ha prometido
algo mejor, hasta el día,
este año hemos sufrido,
la más pertinaz sequía.
No ha podido San Clemente,
ponerse este invierno el gorro
ni nuestra modernas fuentes,
enderezar bien sus chorros.
La mujer que el suministro,
de agua tiene que hacer
ésa por ningún registro,
el sueño puede coger.
La que no tiene auxilio,
de fuentes interurbanas
en perenne privilegio,
viven igual que las ranas.
Sobre el borde de la fuente,
sus tristes horas acortan
moviendo en cada incidente,
mil cosas, que no les importa.
Y lo que más le irrita,
es cuando en el mismo chorro
el cántaro se le quita,
para llenar el Cotorro.
A que la pájara cante,
puede esperar todo el día
allí si espera un instante,
ciertamente se extravía.
Por estas y otras razones,
hemos pasado el invierno,
echando en oraciones,
hacia nuestro Padre Eterno.
¿Agua? eran nuestros gritos,
con sentimientos profundos
¿agua? Salvador Bendito,
que se está quemando el mundo.
Pero quien con mas fervor,
se hincaba de rodilla
fue casi siempre el señor,
alcalde de nuestra Villa.
Ni en su casa ni en la calle,
ni en ningún sitio que iba
se le escapaba un detalle,
que no fuera en rogativa.
Él, no distinguía santos,
de la corte celestial
importunaba sin llantos,
a todos en general.
Cierta persona me dijo,
que fue sorprendido un día
a los píes de un crucifijo,
y estas palabras decía.
¿OH? Dios misericordioso,
escucha desde esa Cruz
a este menesteroso,
que no encuentra ya un filú.
Que por pagar se desvela,
y a buscar ya no se atreve
si allá por las cabezuelas,
en pocos días no llueve.
Mi negocio esta tan turbio,
y en ti, está la salvación
manda aunque sea un diluvio,
y darnos un refrescon.
Y si puedes mientras tanto,
por mitigar mis apuros
a ver si hay algún santo,
que me preste tres mil duros.
Se lo pegaré si puedo,
con un interés crecido
y como un buen cristiano,
le viviré agradecido.
Para último de Mayo,
he de llevarlos al banco
y si en esta cuenta fallo,
no me salvará ni Franco.
En este triste calvario,
se aumentaran las ruinas
si el Sr. Veterinario,
no me cura las gallinas.
El hombre dice que quiere,
estudiar el caso bien
y toda la que se muere,
la echamos en la sartén.
En tan lógico aparato,
las vamos examinando
que por grande que sea el plato,
nos quedamos rebañando.
Esto parece notorio,
y no faltará quien diga
que nunca un laboratorio,
se ha llevado en la barriga.
Pues en esta vida estoy,
que todos los pasos yerro
y en el puesto no le doy,
ni a un pájaro como un cerro.
Pero ¡en fin! Señor bendito,
perdona si te incomodo
manda lo que necesito,
que ya se arreglará todo.
Y terminando la oración,
se santiguó bien la testa
se merendó un salchichón,
y se fue a dormir la siesta.
Estos versos los hizo el Poeta Sancho allá
por los años 1.940, cuando en los pueblos no había
grifos en las casas solamente una fuente para todo
el pueblo, pero una vez leída detenidamente se la
recomiendo al Gobierno para la oposición para que hagan
como dicen estos verso comparándolos con la crisis.
Aunque el tiempo ha prometido
algo mejor, hasta el día,
este año hemos sufrido,
la más pertinaz sequía.
No ha podido San Clemente,
ponerse este invierno el gorro
ni nuestra modernas fuentes,
enderezar bien sus chorros.
La mujer que el suministro,
de agua tiene que hacer
ésa por ningún registro,
el sueño puede coger.
La que no tiene auxilio,
de fuentes interurbanas
en perenne privilegio,
viven igual que las ranas.
Sobre el borde de la fuente,
sus tristes horas acortan
moviendo en cada incidente,
mil cosas, que no les importa.
Y lo que más le irrita,
es cuando en el mismo chorro
el cántaro se le quita,
para llenar el Cotorro.
A que la pájara cante,
puede esperar todo el día
allí si espera un instante,
ciertamente se extravía.
Por estas y otras razones,
hemos pasado el invierno,
echando en oraciones,
hacia nuestro Padre Eterno.
¿Agua? eran nuestros gritos,
con sentimientos profundos
¿agua? Salvador Bendito,
que se está quemando el mundo.
Pero quien con mas fervor,
se hincaba de rodilla
fue casi siempre el señor,
alcalde de nuestra Villa.
Ni en su casa ni en la calle,
ni en ningún sitio que iba
se le escapaba un detalle,
que no fuera en rogativa.
Él, no distinguía santos,
de la corte celestial
importunaba sin llantos,
a todos en general.
Cierta persona me dijo,
que fue sorprendido un día
a los píes de un crucifijo,
y estas palabras decía.
¿OH? Dios misericordioso,
escucha desde esa Cruz
a este menesteroso,
que no encuentra ya un filú.
Que por pagar se desvela,
y a buscar ya no se atreve
si allá por las cabezuelas,
en pocos días no llueve.
Mi negocio esta tan turbio,
y en ti, está la salvación
manda aunque sea un diluvio,
y darnos un refrescon.
Y si puedes mientras tanto,
por mitigar mis apuros
a ver si hay algún santo,
que me preste tres mil duros.
Se lo pegaré si puedo,
con un interés crecido
y como un buen cristiano,
le viviré agradecido.
Para último de Mayo,
he de llevarlos al banco
y si en esta cuenta fallo,
no me salvará ni Franco.
En este triste calvario,
se aumentaran las ruinas
si el Sr. Veterinario,
no me cura las gallinas.
El hombre dice que quiere,
estudiar el caso bien
y toda la que se muere,
la echamos en la sartén.
En tan lógico aparato,
las vamos examinando
que por grande que sea el plato,
nos quedamos rebañando.
Esto parece notorio,
y no faltará quien diga
que nunca un laboratorio,
se ha llevado en la barriga.
Pues en esta vida estoy,
que todos los pasos yerro
y en el puesto no le doy,
ni a un pájaro como un cerro.
Pero ¡en fin! Señor bendito,
perdona si te incomodo
manda lo que necesito,
que ya se arreglará todo.
Y terminando la oración,
se santiguó bien la testa
se merendó un salchichón,
y se fue a dormir la siesta.
Estos versos los hizo el Poeta Sancho allá
por los años 1.940, cuando en los pueblos no había
grifos en las casas solamente una fuente para todo
el pueblo, pero una vez leída detenidamente se la
recomiendo al Gobierno para la oposición para que hagan
como dicen estos verso comparándolos con la crisis.
domingo, 6 de febrero de 2011
ESCUCHANDO TU SILENCIO
ESCUCHANDO TU SILENCIO
Este hogar que año tras año,
nos brindó dicha infinita
hoy es para ti una ermita,
y yo tu triste ermitaño.
Cuando me hizo mas daño,
el implacable destino
del modo más repentino,
me quitó tu compañía,
cuando mas falta me hacía
al final de este camino.
Pero aquí sigue presente,
y en este humilde sagrario
cual un penitenciario,
te venero reverente.
Soy un fiel penitente,
que se nutre de su pena
fuiste para mi tan buena,
que vivir por ti sufriendo,
parece que me está haciendo
la existencia más amena.
Eras refugio preclaro,
que confortarme el alma
siempre que rota tu calma,
busco en tu regazo amparo.
Eras de mi ruta el faro,
de mis tinieblas la luz
sosiego de mi inquietud,
y en todo momento y hora,
la ilusión generadora
del alivio de mi cruz.
Inmerso vivo en tu sombra,
que toda esta mansión baña
y hasta oigo que me nombra,
y percibo tu compaña.
Sé, que la obsesión me engaña,
y que la razón destruyo
pero sabiendo concluyo,
que si soñar no supiera,
supervivir no pudiera
con tanto recuerdo tuyo.
Y desde la noche aquella,
interminable y sombría
cuando se apagó tu estrella,
quedó clisada la mía.
Y en onírica porfía,
la realidad desdeño
con el imposible empeño,
de que el drama que me asedia
del mas vaporoso sueño.
Y con soñada esperanza,
humilde te reverencio
contemplando tu semblanza,
y escuchando tu silencio.
José Sancho Rodríguez.
Este hogar que año tras año,
nos brindó dicha infinita
hoy es para ti una ermita,
y yo tu triste ermitaño.
Cuando me hizo mas daño,
el implacable destino
del modo más repentino,
me quitó tu compañía,
cuando mas falta me hacía
al final de este camino.
Pero aquí sigue presente,
y en este humilde sagrario
cual un penitenciario,
te venero reverente.
Soy un fiel penitente,
que se nutre de su pena
fuiste para mi tan buena,
que vivir por ti sufriendo,
parece que me está haciendo
la existencia más amena.
Eras refugio preclaro,
que confortarme el alma
siempre que rota tu calma,
busco en tu regazo amparo.
Eras de mi ruta el faro,
de mis tinieblas la luz
sosiego de mi inquietud,
y en todo momento y hora,
la ilusión generadora
del alivio de mi cruz.
Inmerso vivo en tu sombra,
que toda esta mansión baña
y hasta oigo que me nombra,
y percibo tu compaña.
Sé, que la obsesión me engaña,
y que la razón destruyo
pero sabiendo concluyo,
que si soñar no supiera,
supervivir no pudiera
con tanto recuerdo tuyo.
Y desde la noche aquella,
interminable y sombría
cuando se apagó tu estrella,
quedó clisada la mía.
Y en onírica porfía,
la realidad desdeño
con el imposible empeño,
de que el drama que me asedia
del mas vaporoso sueño.
Y con soñada esperanza,
humilde te reverencio
contemplando tu semblanza,
y escuchando tu silencio.
José Sancho Rodríguez.
sábado, 5 de febrero de 2011
UNA BURRA DISCUTIBLE
Una burra discutible año veinte.
Viéndome ya interrogado,
Tantas veces cada día
Sobre el vientre, algo abultado
De esta borriquita mía.
Con muy poca teoría,
Y sin incomodidad
Con la mayor cortesía,
Os contaré la verdad.
Cuando esta burra compré,
Como soy hombre experto
De seguida procuré,
El sacarle un buen injerto.
Si le hecho un Socialista,
Primeramente pensé
Va a salir un Anarquista,
Y nadie la va a querer.
Y si le hecho un ( agrario)
Me decía para mí,
La cría por lo ordinario,
(Monárquica) va a salir.
Y luego quien se presenta,
Con un intento (Alfonsino)
Con los muchos que hay en venta,
Me parece un mal camino.
Por lo mejor que yo encuentro,
Dije, volviendo a pensar
Para un injerto de centro
Le voy a echar un (radical).
Retrocedí de repente,
Como una cosa indiscreta
Porque ya me estoy temiendo,
Que va a salir una veleta.
Entonces me dije en fin,
Por si la cosa se atraca
Le voy a echar un polvorín,
Y le eché el de Torreblanca.
Por tono, el lector discreto,
Que algo cavile y discurra
Podrá imaginarse el feto,
Que está engendrando mi burra.
Es de gases asfixiantes,
Lacrimógenos también
Municiones abundantes,
Y pistolas por doquier.
Petardos, bombas de mano,
Dinamita, gasolina
Buenos sables toledanos,
Y olores a chamusquina.
Porque según creo, el año,
Se ha presentado a favor
En las habas, un araño,
En el trigo un esquirol.
Las derechas no dan pan,
Es cosa que ya sabemos
Y tienen previsto un plan,
Que no nos escaparemos.
Si vamos a la batalla,
Dicen con la boca llena
Nos barrerán con metralla,
Como ya, hicieron en Viena.
Y si nos estamos quietos,
El hambre nos lisiará
Y flacos como esqueletos,
Nos tendremos que entregar.
Para todo el que pregunte,
Lo mismo pobre que rico
Aquí, tienes un buen apunte,
Que yo mismo certifico.
Por aquella época el Poeta Sancho compró una burra
Preñada, y los vecinos del pueblo le preguntaban
¿qué será lo que va a parir la burra? Él le contestó
con estos verso, en los que no se equivocó ni un
ápice.
Viéndome ya interrogado,
Tantas veces cada día
Sobre el vientre, algo abultado
De esta borriquita mía.
Con muy poca teoría,
Y sin incomodidad
Con la mayor cortesía,
Os contaré la verdad.
Cuando esta burra compré,
Como soy hombre experto
De seguida procuré,
El sacarle un buen injerto.
Si le hecho un Socialista,
Primeramente pensé
Va a salir un Anarquista,
Y nadie la va a querer.
Y si le hecho un ( agrario)
Me decía para mí,
La cría por lo ordinario,
(Monárquica) va a salir.
Y luego quien se presenta,
Con un intento (Alfonsino)
Con los muchos que hay en venta,
Me parece un mal camino.
Por lo mejor que yo encuentro,
Dije, volviendo a pensar
Para un injerto de centro
Le voy a echar un (radical).
Retrocedí de repente,
Como una cosa indiscreta
Porque ya me estoy temiendo,
Que va a salir una veleta.
Entonces me dije en fin,
Por si la cosa se atraca
Le voy a echar un polvorín,
Y le eché el de Torreblanca.
Por tono, el lector discreto,
Que algo cavile y discurra
Podrá imaginarse el feto,
Que está engendrando mi burra.
Es de gases asfixiantes,
Lacrimógenos también
Municiones abundantes,
Y pistolas por doquier.
Petardos, bombas de mano,
Dinamita, gasolina
Buenos sables toledanos,
Y olores a chamusquina.
Porque según creo, el año,
Se ha presentado a favor
En las habas, un araño,
En el trigo un esquirol.
Las derechas no dan pan,
Es cosa que ya sabemos
Y tienen previsto un plan,
Que no nos escaparemos.
Si vamos a la batalla,
Dicen con la boca llena
Nos barrerán con metralla,
Como ya, hicieron en Viena.
Y si nos estamos quietos,
El hambre nos lisiará
Y flacos como esqueletos,
Nos tendremos que entregar.
Para todo el que pregunte,
Lo mismo pobre que rico
Aquí, tienes un buen apunte,
Que yo mismo certifico.
Por aquella época el Poeta Sancho compró una burra
Preñada, y los vecinos del pueblo le preguntaban
¿qué será lo que va a parir la burra? Él le contestó
con estos verso, en los que no se equivocó ni un
ápice.
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