EL PARQUE MALAGUEÑO.
Yo tomé un tren en Bobadilla,
en un vagón de tercera
junto a la ventanilla,
con una viajera
que acordarme de ella no quisiera.
Ni rubia ni morena,
ni alta ni pequeña
de su guapeza llena,
y de ella muy dueña
con un modelo así, un santo sueña.
Una silvestre flor,
demasiado temprana
que esperando el calor,
del sol de la mañana
le sorprendió, la brisa trasmontana.
Supo borrar la huella,
que dejó en su hermosura
la inesperada aquella,
escarcha prematura
y émula llegó a ser, de una flor pura.
Como en todo viaje,
hablando de mis cosas
del cambiante paisaje,
ya rocas escabrosas
ya planicies, de huertas muy frondosas.
Junto codo con codo,
no vives satisfecho
volcán en erupción,
arrojando del pecho
el deseo, ardiente, lava hecho.
De novelesco modo,
y con la clave abreviada
nos lo dijimos todo,
sin preguntarnos nada
más que con el hablar, con la mirada.
Ya la locomotora,
con marcha trepidante
las montañas perfora,
pasa el puente colgante
y anunciaba el final, no muy distante.
Por Málaga la bella.
la feria discurría
como una inmensa estrella,
el parque relucía
en él, todo en amor se convertía.
Seguimos del gentío,
el loco torbellino
como un desvarío,
sin punto de destino
cual unos, caminantes sin camino.
Entre árboles y flores,
y fuentes luminosas
arcos de mil colores,
y estatuas de unas diosas
que deben su deidad, a ser hermosas.
Estos versos los hizo en una escapada el Poeta Sancho
cuando quedó perdió a su señora sin que los hijos supiéramos nada.
José Sancho Rodríguez.
domingo, 31 de julio de 2011
martes, 26 de julio de 2011
LOS POETAS.
LOS POETAS.
Yo empecé a dibujar la poesía,
Porque sin darme cuenta sedujo
la seguí como el pan de cada día,
y he llegado a pesar que la dibujo.
Es una poesía sin escuela,
pero de intuición tan acendrada
que de todo en el mundo me consuela,
con una sensación inusitada.
De esta vocación tan prematura,
no me puedo evadir, auque lo intento
y no sé separase su lectura,
los versos en que canto lo que siento.
Siendo la poesía de la buena,
la que se inmortaliza por selecta
y el no poderla hacer es mi irán pena,
debido a mi lectura tan modesta.
Según la preceptiva literaria,
la poesía por el verso reina
la rima es su corona hereditaria,
la sencillez la gracia que la peina.
Según el diccionario, poesía,
es la artística expresión de la belleza
con rima, consonancia y melodía,
con métrica y versos por realeza.
La poesía que hoy en prosa,
la suele de jugar muchos lectores
facilota, abstracta y confusa,
insonora y otros sinsabores.
Parece como hecha de fragmentos,
vestigios de una idea incompleta
y de unos soñados pensamientos,
que cruzaron la mente del poeta.
Cada día aflora una lumbrera,
que invade el mercado con su fruto
que sin poner tibia la mollera,
improvisa poemas por minuto.
Sin rima, consonancia y sin metro,
hay libros de poemas a millares
sus autores se alzan con el cetro,
entre fallos y criticas dispares.
Y esos libros paridos sin dolor,
parecen por el tiempo amarillentos
esperando que llegue su lector,
aún cada día más a paso lento,
Pero allá, cada cual con su costumbre,
su gusto su escuela o su manía
sembrando confusión o incertidumbre,
con su cante de prosa en poesía.
Hay poetas de múltiples valores,
y el arte cada cual de un modo labra
pero su juez final son los lectores,
ellos tienen (la última palabra).
Como él comparaba la poesía,
José Sancho Rodríguez.
Yo empecé a dibujar la poesía,
Porque sin darme cuenta sedujo
la seguí como el pan de cada día,
y he llegado a pesar que la dibujo.
Es una poesía sin escuela,
pero de intuición tan acendrada
que de todo en el mundo me consuela,
con una sensación inusitada.
De esta vocación tan prematura,
no me puedo evadir, auque lo intento
y no sé separase su lectura,
los versos en que canto lo que siento.
Siendo la poesía de la buena,
la que se inmortaliza por selecta
y el no poderla hacer es mi irán pena,
debido a mi lectura tan modesta.
Según la preceptiva literaria,
la poesía por el verso reina
la rima es su corona hereditaria,
la sencillez la gracia que la peina.
Según el diccionario, poesía,
es la artística expresión de la belleza
con rima, consonancia y melodía,
con métrica y versos por realeza.
La poesía que hoy en prosa,
la suele de jugar muchos lectores
facilota, abstracta y confusa,
insonora y otros sinsabores.
Parece como hecha de fragmentos,
vestigios de una idea incompleta
y de unos soñados pensamientos,
que cruzaron la mente del poeta.
Cada día aflora una lumbrera,
que invade el mercado con su fruto
que sin poner tibia la mollera,
improvisa poemas por minuto.
Sin rima, consonancia y sin metro,
hay libros de poemas a millares
sus autores se alzan con el cetro,
entre fallos y criticas dispares.
Y esos libros paridos sin dolor,
parecen por el tiempo amarillentos
esperando que llegue su lector,
aún cada día más a paso lento,
Pero allá, cada cual con su costumbre,
su gusto su escuela o su manía
sembrando confusión o incertidumbre,
con su cante de prosa en poesía.
Hay poetas de múltiples valores,
y el arte cada cual de un modo labra
pero su juez final son los lectores,
ellos tienen (la última palabra).
Como él comparaba la poesía,
José Sancho Rodríguez.
domingo, 24 de julio de 2011
ANOCHE CUANDO SOÑABA
ANOCHE CUANDO SOÑABA.
Anoche cuando soñaba,
escuché un eco en el viento
al corazón le imploraba,
mí bohemio pensamiento.
Corazón que de soñar,
has hecho tu propia droga
que tus penas desahogas,
y te ayuda a palpitar.
Insistente,
de pretérito y presente,
quieres crear un futuro
porque te parece oscuro,
incierto e indiferente.
El futuro que diseñas,
es un paraíso “Bis”
que no puede la cigüeña,
traérmelo de París.
Los mortales,
sus pecados capitales,
son parte de su existencia,
evadirlos de sus males.
Corazón que esta cautivo,
y soñando te consuelas
y mientras duerme tú velas,
al deseo con que vivo.
No me lleves,
presencia de las breves,
dicha que gocé en la vida
si no me curas la herida,
¿por qué las llagas remueves?.
Corazón déjame en paz,
que en tu Orinoco vergel
construyes una Babel,
sobre un sueño falaz.
Y los ensueños,
me ofrecen tan halagüeños
y a tiempos tan importunos,
que soñar va siendo uno
de mis más gratos empeños.
Así, ya vivir elijo,
ensoñando como tú
a veces es regocijo,
y a veces suplicio y cruz.
Pero luego,
siempre defraudado llego,
a la ilusa conclusión
porque desde pequeño,
la vida es un ensueño
y los sueños, sueños son.
Bonito ensueño nos dice el Poeta.
José Sancho Rodríguez.
Anoche cuando soñaba,
escuché un eco en el viento
al corazón le imploraba,
mí bohemio pensamiento.
Corazón que de soñar,
has hecho tu propia droga
que tus penas desahogas,
y te ayuda a palpitar.
Insistente,
de pretérito y presente,
quieres crear un futuro
porque te parece oscuro,
incierto e indiferente.
El futuro que diseñas,
es un paraíso “Bis”
que no puede la cigüeña,
traérmelo de París.
Los mortales,
sus pecados capitales,
son parte de su existencia,
evadirlos de sus males.
Corazón que esta cautivo,
y soñando te consuelas
y mientras duerme tú velas,
al deseo con que vivo.
No me lleves,
presencia de las breves,
dicha que gocé en la vida
si no me curas la herida,
¿por qué las llagas remueves?.
Corazón déjame en paz,
que en tu Orinoco vergel
construyes una Babel,
sobre un sueño falaz.
Y los ensueños,
me ofrecen tan halagüeños
y a tiempos tan importunos,
que soñar va siendo uno
de mis más gratos empeños.
Así, ya vivir elijo,
ensoñando como tú
a veces es regocijo,
y a veces suplicio y cruz.
Pero luego,
siempre defraudado llego,
a la ilusa conclusión
porque desde pequeño,
la vida es un ensueño
y los sueños, sueños son.
Bonito ensueño nos dice el Poeta.
José Sancho Rodríguez.
sábado, 23 de julio de 2011
YO SOY DE AQUELLAS GENTES
Yo soy de aquellas gente que arrastraba cadenas,
riendo alegremente por no llorar sus penas.
Curtido por el frío y el calor natural,
por el sol del estío y la brisa invernal.
Cargados de trabajo, ligero de alimentos,
vestido con andrajos y arando con jumentos.
De aquellos pobres seres que no usaban reloj,
que a hijos y mujeres jamás veía con el sol.
Yo soy de aquella gente del pretérito oscuro,
del injusto presente y el dudoso futuro.
José Sancho Rodríguez.
riendo alegremente por no llorar sus penas.
Curtido por el frío y el calor natural,
por el sol del estío y la brisa invernal.
Cargados de trabajo, ligero de alimentos,
vestido con andrajos y arando con jumentos.
De aquellos pobres seres que no usaban reloj,
que a hijos y mujeres jamás veía con el sol.
Yo soy de aquella gente del pretérito oscuro,
del injusto presente y el dudoso futuro.
José Sancho Rodríguez.
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