PENSAMIENTO.
Ni echándome a soñar comprender puedo,
el porqué los humanos se exterminan
y en verdad que pensarlo me da miedo,
los daños que los hombres se originan.
Los hombres manifiestan que han perdido,
la razón, de su paso por la tierra
y su incapacidad han admitido,
para frenar el trauma de la guerra.
José Sancho Rodríguez.
martes, 23 de diciembre de 2014
LA PENA
LA PENA
Huracán que fácil mueves,
de las dunas las arenas
¿tan pesadas son mis penas
que a moverlas no te atreves?.
Con tal de que te las lleves,
arráncalas de un tirón
si hiéreme el corazón
sanará como en la encina,
que una rama en la colina
la desgaja el aquilón.
Mas, si con ella me dejas,
me seguirán torturando
y me seguiré quejando,
sin que nadie oiga mis quejas.
Como del árbol alejas,
las hojas que le desgranan
¿por que las promesas vanas
que fueron mis ilusiones
no arrastras a las regiones
desérticas y lejanas?.
La pena que me cautiva,
la más triste y agresiva
que sufre el género humano,
es para mí un arcano
y lo será mientras viva.
José Sancho Rodríguez.
Huracán que fácil mueves,
de las dunas las arenas
¿tan pesadas son mis penas
que a moverlas no te atreves?.
Con tal de que te las lleves,
arráncalas de un tirón
si hiéreme el corazón
sanará como en la encina,
que una rama en la colina
la desgaja el aquilón.
Mas, si con ella me dejas,
me seguirán torturando
y me seguiré quejando,
sin que nadie oiga mis quejas.
Como del árbol alejas,
las hojas que le desgranan
¿por que las promesas vanas
que fueron mis ilusiones
no arrastras a las regiones
desérticas y lejanas?.
La pena que me cautiva,
la más triste y agresiva
que sufre el género humano,
es para mí un arcano
y lo será mientras viva.
José Sancho Rodríguez.
lunes, 22 de diciembre de 2014
DISTINGUIDO CABALLERO..
DISTINGUIDO CABALLERO.
Distinguido caballero,
D. José el de los Faroles
el más leal y sincero,
de todos los españoles.
Según me dice Pepín,
que es un hombre muy discreto
por carencia de postín,
me has tomado por cateto.
En verdad no me conmueve,
que tal idea te hagas
una sentencia tan breve,
ni me ofende ni me alaga.
Yo soy un hombre del campo,
al que al pueblo no alborota,
y, en todas partes me zampo,
con esta misma mascota.
La etiqueta de patán,
la llevo muy orgulloso
me nutro solo del pan,
fruto del trabajo honroso.
No vivo en el mostrador,
de una mugrienta taberna
estafando sin rubor,
a quien en ella se interna.
Pepín me lo ha dicho claro,
que el arroz del otro día
me lo cobraste más caro
de la taza que tenía.
Aunque nada te reprocho,
perdóname tú y dispensa
pero yo, a ese arroz le llamo,
arroz con poca vergüenza.
También a Pepín escucho
el decir por esos bares
que a ti te gustan mucho,
los rábanos ejemplares.
Quiero desplazarme a Pruna,
por tus informes un día
para en la hora oportuna,
hacer tu biografía.
Porque ya no se te nota,
pero tengo la impresión
de que as robado bellotas,
en la Sierra del Tablón.
Aunque ya por tu destino,
has cambiado de persona
creo que serías vecino,
del barrio de la Charcona.
Quiero componer un pliego,
de una cantable letrilla
para que luego los ciegos,
puedan cantarla en Sevilla.
Tendré el gusto y el honor,
que sepan los españoles
quien hay tras del mostrado,
en el bar de los FAROLES.
Otra repuesta a unos amigo por su forma de ser
en sus versos como él explica.
José Sancho Rodríguez.
Distinguido caballero,
D. José el de los Faroles
el más leal y sincero,
de todos los españoles.
Según me dice Pepín,
que es un hombre muy discreto
por carencia de postín,
me has tomado por cateto.
En verdad no me conmueve,
que tal idea te hagas
una sentencia tan breve,
ni me ofende ni me alaga.
Yo soy un hombre del campo,
al que al pueblo no alborota,
y, en todas partes me zampo,
con esta misma mascota.
La etiqueta de patán,
la llevo muy orgulloso
me nutro solo del pan,
fruto del trabajo honroso.
No vivo en el mostrador,
de una mugrienta taberna
estafando sin rubor,
a quien en ella se interna.
Pepín me lo ha dicho claro,
que el arroz del otro día
me lo cobraste más caro
de la taza que tenía.
Aunque nada te reprocho,
perdóname tú y dispensa
pero yo, a ese arroz le llamo,
arroz con poca vergüenza.
También a Pepín escucho
el decir por esos bares
que a ti te gustan mucho,
los rábanos ejemplares.
Quiero desplazarme a Pruna,
por tus informes un día
para en la hora oportuna,
hacer tu biografía.
Porque ya no se te nota,
pero tengo la impresión
de que as robado bellotas,
en la Sierra del Tablón.
Aunque ya por tu destino,
has cambiado de persona
creo que serías vecino,
del barrio de la Charcona.
Quiero componer un pliego,
de una cantable letrilla
para que luego los ciegos,
puedan cantarla en Sevilla.
Tendré el gusto y el honor,
que sepan los españoles
quien hay tras del mostrado,
en el bar de los FAROLES.
Otra repuesta a unos amigo por su forma de ser
en sus versos como él explica.
José Sancho Rodríguez.
sábado, 20 de diciembre de 2014
LA CAPACHA DEL MANANO
La mas enorme quincana,
que se cuelga un ser humano
la saca Macho, "El Manano"
colgada cada mañana
construidas con palmas vanas
no lo tomen por alarma,
catorce cargas de palmas
él y su Manuel cortaron
y muy pocas le sobraron
nos dice con mucha calma.
Más derecho que un garrote,
se venía conservando
pero se está doblando
de cargarse el armatoste
además en el cogote,
le ha hecho una "matadura"
y el médico le asegura,
que si no se pone un royo,
la capacha lo echa al hoyo
y su mal no tiene cura.
Su hijo Manuel se marcha,
a trabajar sin comer
mucho mejor que tener
que colgarse la capacha,
pero él no tiene tacha
el llevarla no le apena,
es una capacha buena,
aunque la gente se rían,
hacia el campo va vacía
y hacia el pueblo viene llena.
Cuentan que salió este año,
a buscar un guiso de setas
por las múltiples caletas
que conoce desde antaño,
y cuando hizo el apaño,
fatigoso regresó
y aunque costarle llegó,
a su casa gran trabajo
postre para el agasajo
del estuche sacó.
De naranjas "zarazonatas"
veinte docenas traía
seis arrobas de batatas
veinte de melocotones
y de pimientos morrones,
colgó más de treinta matas
y la mayor mercancía,
eran peros y granadas
que si arrobas van gastadas
más le quedan todavía.
Yo no encuentro salvación,
por todos esto lugares
para los pocos habares,
que se escapan del pompón
como este peatón,
por la ley no se corrija,
donde llega su vasija
no cogen ni la simiente
y hasta la fecha presente
la veleta sigue fija.
Srs. Lectores estos versos no exageran, era así como
el pueblo lo quería al Poeta Sancho que le proponían estas
cosillas que resaltaban en el pueblo, como el de esta Capacha.
José Sancho Rodríguez..
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
